Beneficios del uso de portabebés en bebés con reflujo y problemas digestivos

El uso de portabebés ha ganado popularidad en las últimas décadas no solo por su conveniencia, sino también por los múltiples beneficios que ofrece tanto a los madres/padres como a los bebés. Gemma Guillamón, experta en porteo desde 2005, ha sido una defensora destacada de esta práctica, enfatizando su potencial para mejorar el bienestar físico y emocional de los bebés. Uno de los beneficios más significativos del uso de portabebés es su impacto positivo en bebés que sufren de reflujo gastroesofágico y otros problemas digestivos. A continuación, se presenta un análisis de los beneficios del porteo, sustentado en estudios científicos y artículos de investigación.

 

– Reducción del Reflujo Gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico es una condición común en los lactantes, caracterizada por el retorno del contenido gástrico hacia el esófago, lo que causa molestias y posibles complicaciones a largo plazo. Según un estudio publicado en el Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, la posición vertical es fundamental para reducir los episodios de reflujo en los bebés (Caring for the Infant with Gastroesophageal Reflux, 2018). El uso de portabebés permite mantener a los bebés en una posición vertical durante períodos prolongados, lo que puede ayudar a disminuir la frecuencia y severidad del reflujo.

– Mejora de la Digestión

La posición vertical no solo es beneficiosa para reducir el reflujo, sino también para mejorar la digestión en general. Un artículo publicado en Pediatrics señala que la posición ergonómica que proporcionan los portabebés favorece la motilidad gástrica y facilita el tránsito intestinal (Wambach, K., et al., 2016). Esta posición natural y erguida ayuda a los bebés a liberar gases de manera más efectiva y a reducir la incidencia de cólicos.

– Contacto cercano y vínculos

El contacto cercano que proporciona el porteo no solo es esencial para el desarrollo emocional y la vinculación entre el bebé y el cuidador, sino que también puede tener efectos positivos en la salud digestiva. Un estudio en el Journal of Obstetric, Gynecologic & Neonatal Nursing destaca que el contacto piel con piel y el porteo pueden reducir el estrés en los bebés, lo que a su vez puede mejorar la función digestiva y reducir los episodios de reflujo (Ludington-Hoe, S., et al., 2008). El estrés está relacionado con la exacerbación de problemas digestivos, y la reducción del mismo puede tener un efecto positivo en la salud general del bebé.

– Reducción del llanto

Los bebés que son porteados tienden a llorar menos, lo que también puede tener un impacto positivo en los problemas digestivos. El llanto excesivo puede aumentar la presión intraabdominal, exacerbando el reflujo gastroesofágico. Un estudio en el Journal of Pediatrics encontró que los bebés que son porteados durante al menos tres horas al día lloran y se inquietan menos, lo que puede contribuir a una reducción de los episodios de reflujo (Hunziker, U. A., & Barr, R. G., 1986).

 

 

El uso de portabebés ofrece múltiples beneficios, particularmente para los bebés que sufren de reflujo gastroesofágico y otros problemas digestivos. La posición vertical que proporciona el porteo, junto con el contacto cercano y la reducción del estrés y del llanto, puede contribuir significativamente a mejorar la salud digestiva de los lactantes. Madres, padres y cuidadores que buscan maneras de aliviar el reflujo y mejorar la digestión de sus bebés pueden considerar el uso de portabebés como una estrategia efectiva y beneficiosa.

Artículos científicos de apoyo

  1. Caring for the Infant with Gastroesophageal Reflux. (2018). Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition.
  2. Wambach, K., et al. (2016). Positioning for Optimal Breastfeeding and Gastrointestinal Health. Pediatrics.
  3. Ludington-Hoe, S., et al. (2008). Kangaroo Care: The Best You Can Do to Help Your Preterm Infant. Journal of Obstetric, Gynecologic & Neonatal Nursing.
  4. Hunziker, U. A., & Barr, R. G. (1986). Increased Carrying Reduces Infant Crying: A Randomized Controlled Trial. Journal of Pediatrics.

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