Hay una pregunta que aparece una y otra vez cuando una familia empieza a interesarse por el porteo, ¿Es seguro llevar a un bebé en un portabebés? Hoy te cuento lo que dice la ciencia sobre seguridad y portabebés (herramientas de acarreo).
♥ ¿Es seguro llevar a mi bebé en un portabebés ergonómico? Es una pregunta fantástica, porque cuando hablamos de porteo hablamos de contacto, de movimiento, de comodidad, de vínculo y de poder hacer vida con nuestro baby encima. Pero también estamos hablando de llevar a una persona pequeñísima sobre nuestro cuerpo. Así que sí, merece la pena hablar de seguridad.
Ahora bien, hablar de seguridad no significa meter miedo (ojo aquí porque últimamente veo que se generan miedos/dudas para obtener más asesorías).
Y esto quiero dejarlo claro desde el principio porque alrededor del porteo circulan dos extremos que no me convencen demasiado. Uno es pensar que llevar a un bebé en un portabebés es peligroso por definición. El otro es pensar que, si el portabebés es ergonómico, podemos olvidarnos de todo lo demás. Pues no amiga, ni una cosa ni la otra.
La evidencia científica más reciente nos ayuda precisamente a colocar el tema en su sitio. En junio de 2026 se publicó una revisión sistemática que analizó 62 trabajos científicos sobre los beneficios y los riesgos de los portabebés y fulares utilizados por adultos. Los estudios revisados encontraron beneficios para bebés y mamá/papá/figuras de apego, especialmente relacionados con el contacto, la respuesta a las necesidades del bebé y la posibilidad de mantener cierta movilidad mientras cuidamos. También encontraron accidentes graves, aunque poco frecuentes, relacionados principalmente con asfixia y caídas cuando el sistema estaba mal ajustado o el bebé estaba mal colocado.
O sea, IMPORTANTE tener claro que Portear ES seguro. Pero hay que saber hacerlo de forma correcta, igual que conducir o cocinar sin quemarse.
Y para mí esta diferencia es importantísima.
No necesitamos, ni queremos, ni hace falta tener miedo a portear. Lo que verdaderamente necesitamos las familias es aprender a portear de forma adecuada, consciente, segura, y ya está, como todo en esta vida, ir en bici, colocar un enchufe o levantar una mancuerna.
(Ya sabéis que soy muy fan de las ilustraciones y los arco iris jeje)
OJO AL DATO ⇒ El porteo no consiste solamente en ponerse una mochila y arreando.
A veces pensamos que elegir un portabebés consiste en encontrar uno que diga «ergonómico», mirar cuatro fotografías, ver un vídeo en youtube y lanzarnos a la calle de tapeo.
Y entonces llega el momento de ponérnoslo.
Y empiezan las preguntas.
¿Está demasiado alto?
¿Demasiado bajo?
¿El bebé está demasiado dentro?
¿La tela está bien colocada?
¿Le veo la cara?
¿He apretado demasiado?
¿Le sujeto un poco?
¿Las piernas están bien?
¿Y por qué en el vídeo de la chica de Instagram parece tan fácil? ahhhhhhhhh socorroooooo.
Aquí es donde creo que muchas familias se sienten un poco perdidas, buscan, dudan… porque información en redes e internet hay muchísima ahora mismo (y además contradictoria, videos mal hechos, explicaciones poco claras), PORQUE no siempre es alguien que sepa de qué habla!!
ATENTA, aquí se viene más información de la buena; hay otro estudio publicado en 2026 que preguntó a 1.470 familias cómo utilizaban los portabebés, qué sabían sobre seguridad y dónde buscaban información. El 96 % de las personas encuestadas había utilizado un portabebés y las familias recurrían con frecuencia a redes sociales, blogs y webs para informarse/aprender. Pero una cuarta parte no conocía las recomendaciones de seguridad existentes y otra cuarta parte consideraba que esas recomendaciones no incluían información importante.
Y aquí tenemos una pequeña paradoja de nuestra época:
Tenemos acceso a más información que nunca y, aun así, podemos estar bastante perdidas. Porque leer veinte cosas distintas no siempre ayuda (te lía más aún).
Tengo más claro que antes, que ahora mismo ayuda muchísimo más una persona con experiencia y profesionalidad actualizada y apasionada que mire cómo estás colocando a tu bebé y te diga:
«Esto está bien. Esto vamos a cambiarlo o mejorarlo o variar la técnica. Y esto que estás haciendo, sigue así.»

¿Te ayudo?
¿Qué tenemos que mirar cuando porteamos con un portabebés ergonómico?
Para mí, una de las cosas más importantes es que aprendamos a observar al bebé (mirar si la cara está visible con sus vías respiratorias libres, que te quepa un dedo entre su rodilla y la tela del portabebés, que la cabeza y la columna estén alienadas [y no torcida echando una siesta torticuliana], que puedes darle un beso en la cabecita, que no sientes presión en tu abdomen, que SIENTAS tu intuición siempre habla).
No hace falta que te conviertas en una especialista en biomecánica cada vez que te coloques un fular.
Especialmente durante los primeros meses los tips de colocación y seguridad son importante porque un baby pequeño/a todavía no tiene la capacidad de reaccionar como lo haría una criatura más mayor, si una posición le resulta incómoda o dificulta su respiración.
Por eso, cuando porteamos a un/a recién nacido/a o a un peque, no basta con colocarlo y olvidarnos.
Hay que mirar. Y volver a mirar. Comprobar NO desde el miedo sino desde el conocimiento.
Los casos graves descritos en la literatura son poco frecuentes, pero cuando aparecen se relacionan especialmente con problemas de ajuste y posicionamiento y con situaciones en las que la respiración puede verse comprometida (por ejemplo posiciones cuna, cabeza hundida en su torso o bandoleras acolchadas como la babasling).
La carita de tu bebé tiene que estar visible para nosotros (ojos, nariz y boca debemos verlos claramente).
Esto es de esas cosas que me gusta explicar de una forma muy sencilla.
Si llevo a un bebé, quiero poder verlo, acariciar sus mejillas de bollo y sentir su olorcito a leche saliendo de su boca. No quiero tener que apartar varias capas de tela para encontrarle su rechonchilla cara jijijiji.
OJO tampoco quiero que su barbilla quede presionada contra el pecho de manera que pueda dificultar la respiración.
Esto es especialmente importante en bebés recién nacidos, todavía están en posiciones muy fetales y pueden curvarse.
No necesitamos que el bebé vaya rígido ni estirado. Puede ir recogido. Puede estar flexionado. POSICIÓN CUCLILLAS siempre.
La seguridad no está reñida con llevar al bebé recogidito y cerca pero no hecho una bola.
De hecho, uno de los grandes objetivos del buen ajuste es precisamente conseguir cercanía y soporte sin perder la capacidad de observar al bebé.

¿Y la famosa postura ergonómica / natural?
Aquí es donde internet puede convertir una cuestión relativamente sencilla en una oposición.
La posición de las piernas y de las caderas importa, por supuesto (posición cuclillas). Queremos que el portabebés permita una postura adecuada para la etapa de desarrollo del bebé y que no fuerce sus piernas hacia una posición rana (abierta o piernas caísas).
Pero no quiero que salgas de este artículo pensando que necesitas medir ángulos con una escuadra y un cartabón.
Ni que cada vez que tu bebé mueva una pierna tengas que entrar en pánico.
La literatura sobre porteo y desarrollo de la cadera apoya la importancia de evitar posiciones mantenidas que fuercen las piernas juntas y extendidas y favorecer una posición adecuada de flexión y separación de las caderas. Pero el objetivo no es fabricar bebés geométricamente perfectos.
El objetivo es que estén bien sostenidos y cómodos.
Y aquí hay una diferencia enorme entre conocer la posición adecuada y obsesionarnos con una fotografía concreta de cómo debería verse un bebé.
Los bebés se mueven.
Respiran.
Se estiran.
Se relajan.
Cambian de postura.
Y nosotros también.
Por eso me interesa mucho más que aprendas a reconocer una buena colocación que que memorices una imagen.
Otro miedo habitual en consultas de whatsapp «Qué pasa con la seguridad cuando mi bebé está dormido/A y su musculatura cae totalmente libre sobre mí»
Que un bebé se duerma en el portabebés es algo muy habitual, normal y sano. No hay problema si hay buen ajuste, además es aún más fácil una buena colocación cuando duermen porque no se mueven jeje.
El movimiento, el contacto y la cercanía pueden favorecer que se relaje y se duerma, sobretodo teta mediante!
Y aquí es donde entra uno de mis escenarios favoritos del porteo real, como buena amante del fitness y emprendedora, dos tips:
Fular + fitball + baby roncando = Currar a tope en el portátil.
Fular/meitai + intentar dormir al baby = Sentadillas al canto 😉
Estás intentando aprovechar este momento para contestar mensajes mientras haces pequeños rebotes.
¿Funciona? Muchas veces, sí.
¿Significa que podemos olvidarnos del bebé porque está dormido? No.
Cuando un bebé se duerme mientras le porteamos, especialmente si es peque-mini, seguimos teniendo que comprobar su posición y respiración.
Dormido/a no significa automáticamente bien colocado/a. Y esto es importante porque un mini baby puede no tener capacidad para modificar por sí mismo/a una posición que no sea adecuada o segura.
Podemos dsufrutar a tope de esa siesta: Podemos trabajar o hacer ejercicios de fuerza con mancuerna, leer ese nuevo libro de crianza o dormir en el sofá con un par de cojines atrás.
Otro detalle crucial: El portabebés tiene que estar bien (como cualquier herramienta, se revisa)
Otra cosa que a veces olvidamos es que el portabebés no es un objeto mágico, hay que cuidarlo, lavarlo y REVISARLO.
Costuras. Hebillas. Ajustes. Tejido. Desgaste.
Elementos que puedan haberse deteriorado con el uso.
Y, por supuesto, tenemos que seguir las indicaciones del fabricante respecto a peso, edad, posición y utilización del sistema (aunque mejorar leer las etiquetas de lavado, porque en cuanto a posiciones adecuadas y correctas ya ves la mierd* de fotos que suele haber en la gran mayoría de folletos de instrucciones).
Esto es especialmente importante cuando utilizamos un portabebés que ha pasado por varios peques o si lo hemos comprado de segunda mano o que lleva años guardado.
Porque sí, ese portabebés preciosísimo que compraste en tu primer embarazo puede seguir estupendo tras años de uso.
Pero también puede necesitar una revisión evidentemente.
¿Puedo amamantar a mi bollo mientras está en el portabebés (sea mochi, meitai, fular…)?
Esta es otra pregunta común.
Y la respuesta necesita matices.
El porteo FACILITA y reduce los problemas de lactancia como obstrucciones o mal agarre (posición caballito)y la vida cotidiana de muchas familias de torna más relajada al no depender de horarios y contar tomas (se agarra al la teta cuando quiere). Pero alimentar a un bebé dentro del portabebés requiere especial atención a su posición y a su respiración.
Durante una toma debemos poder controlar al bebé y asegurarnos de que su cara y sus vías respiratorias están libres (observamos la nariz, los labios evertidos, la presión del portabebés en la espalda y sus piernas).
Y una vez terminada la toma, debemos volver a la posición inicial o al campo base como digo yo (a la altura del beso, por encima de nuestro ombligo y cuidar así nuestro suelo pélvico).
NO quiero darte un simple «sí» o «no» universal porque cada situación es diferente (elección del portabebés, la forma del pecho, o si damos bibe) ⇒ Me interesa que entiendas qué tienes que observar.
Eso es mucho más útil y te hace libre.

¿Y el vínculo?
Aquí quiero parar un momento.
Porque cuando hablamos de seguridad podemos acabar haciendo un artículo lleno de advertencias y olvidarnos completamente de por qué tantas familias quieren o necesitan portear.
El porteo no nació para que podamos cargar bolsas de la compra con un bebé delante.
Aunque reconozco que ayuda.
Portear es también contacto, libertad en tu brazos, hablarle mientras conocemos el mundo exterior, comer en pareja o familia, pasear por el monte JUNTOS/AS. Es reducir el llanto, que se duerma plácidamente sin llorar, es olerle.
Es tener una vida cotidiana tranquila, armónica, disfrutona JUNTOS/AS.
La revisión científica publicada en 2026 recoge precisamente que una de las principales motivaciones de las familias para utilizar portabebés es poder responder a las necesidades del bebé mientras mantienen movilidad y pueden continuar con sus actividades.
Por eso para mí el objetivo nunca ha sido que una madre se quede quieta porque lleva a su bebé.
El objetivo es que pueda vivir con su bebé cerca y hacerlo de una forma segura.
¿Necesitas una asesora de porteo?
No obligatoriamente.
Hay familias que aprenden solas y lo hacen perfectamente. Pero hay momentos en los que una asesora puede cambiarlo TODO.
Cuando no sabes qué portabebés comprar.
Cuando tienes uno en casa y no consigues colocarlo.
Cuando tu bebé llora cada vez que intentas ponerlo.
Cuando te duele la espalda.
Cuando no sabes si el ajuste es correcto.
Cuando tu bebé es muy pequeño.
Cuando has visto diez tutoriales y cada uno parece decir una cosa diferente.
O simplemente cuando quieres que alguien con experiencia observe lo que estás haciendo y te ayude a corregir pequeños detalles, cambiar posturas, amamantar, variar de anudado.
Jamás, jamás, una buena asesora está para crear dependencia y quitarte poderío. Al contrario, te ofrecemos seguridad, consciencia, información, y el goce de disfrutar plenamente de la corta e intensa etapa de porteo.
Estamos para darte herramientas reales y no para decirte simplemente «hazlo así». Te explicamos el porqué y el cómo.
Para saber cuándo necesitas cambiar algo.
Y a tener recursos para adaptar el porteo a medida que tu bebé crece.
Porque el objetivo final de una asesoría no es que necesites a la asesora para siempre.
Es que llegue un día en el que cojas el portabebés, mires a tu bebé y sepas exactamente qué estás haciendo.
Eso también es seguridad, no crees?
Entonces Gemma, ¿es seguro portear, verdad?
Rotundamente sí querida.
El porteo puede ser seguro y formar parte de una crianza cercana, activa y perfectamente compatible con la vida diaria de una familia feliz.
Pero la seguridad no está escrita únicamente en la etiqueta del portabebés.
Está en cómo lo elegimos.
En cómo lo ajustamos.
En cómo colocamos al bebé.
En que podamos ver su cara y comprobar su respiración.
En que respetemos sus necesidades y su etapa de desarrollo.
En que revisemos el portabebés cada cierto tiempo (hebillas, costuras, enganchones).
En que sepamos qué actividades son compatibles con portear y cuáles no (paracaídas, rafting y nadar DESCARTADOS este verano, eh? jejeje).
Y en que tengamos acceso a información fiable cuando nos surjan dudas (mi whatsapp está abierto como McDonals 24/7 :P).
Los estudios más recientes no nos dicen que tengamos que dejar de portear. Todo lo contrario; muestran beneficios importantes, pero también dejan claro que las familias necesitan una información de seguridad más completa y accesible.
Y para mí esa es la clave chicas, no necesitamos miedo, necesitamos información real y aplicable, no 20mil normas, sino reglas claras, observar, aprender… y repito, DISFRUTAR de la etapa.
Y, cuando tengamos dudas, pedir ayuda que para eso estamos 🙂
El porteo no debería convertirse en otro examen de maternidad que tenemos que aprobar.
Bastante intensa es ya la maternidad y la crianza, y no te cuento etapa toddlers, BLW, adolescentes… auffffff.
Si además tenemos que aprobar con matrícula una oposición de ajuste de mochila, apaga y vámonos.
El porteo forma parte de nuestra historia evolutiva, de nuestra genética, el legado de nuestras ancestras, el PORTEO NO es una moda, el porteo ES. ¿Te ayudo?
Abrazo enorme,
Gemma Guillamón.-


